No te deseo

Voy a comenzar
mintiéndote, mintiéndome,
no deseando-te- lo que seguramente no siento pero tampoco me apetece controlar,
empezaré como tú, dios, manda,
nunca dejaré de sentir amor hacia ti aunque te quiera en otro continente
y a poder ser sin medio de transporte para volver,
eso por si por alguna extraña razón piensas en ello y yo caigo rendida de nuevo a tus encantos,

no quiero desearte malos tiempos,
ni resacas continuas con dolor de cabeza repiqueteando mi nombre,
pero por si acaso,
no bebas,

espero que sigas conservando esos amigos que miran hacia otro lado cada vez que tienes un problema y te felicitan y rodean ansiosos cuando triunfas,

y sigo esperando, siempre por ti
y espero,
que el perro siga igual de inquieto, se líe un día el collar al hombro y decida ir a buscar a quien realmente lo cuida,

que alguna de las rotondas que te llevan a casa te centrifugue hacia su interior y pases a ser ornamento propiedad del ayuntamiento con mucho trámite por medio,

que se te queme el arroz con pollo y provoque un fuego que tengas que apagar soplando,

que un balón perdido se convierta en misil guía y te destroce todo el cuerpo en busca de ese corazón que no existe,

que en tu próxima experiencia delante de un café en compañía, la leche te la pongan a temperatura idónea para que esos ojos se anulen echando chispas y no inciten a nadie más a llegar a ningún sitio,

que tus próximas preguntas se tengan que sentar años a esperar respuesta y si se la dan lo hagan en chino para que nunca sepas donde puedes pisar,

que huyan de ti porque tu ph cambie y apestes a silencio ocultando verdades a medias,

Espero que cuando necesites un cable te echen uno pelado lleno de excusas y se ponga a llover sin ninguna posibilidad de cobijo,

espero que creas ciegamente y un perro guía te lleve al lugar donde se mutilan los principios con una sonrisa lapidaria como epitafio,

espero que cuando quieras hablar con un amigo no encuentre ningún buen momento para ti y esté tan ocupado como para no poder decirle adiós ni de lejos,

espero que cuando quieras ver a alguien, te regale un minuto de su tiempo y se haya pasado cuando llegues,

espero que quieras mucho, que lo des todo, que abras las puertas de tu casa y de tu vida y que un buen día te encuentres en la calle con el corazón en una mano y tanto roto que no sepas cómo volver a quererte,

Espero que te quieran como tu a mi, (nada)
que te den las mismas oportunidades que me diste tú (ninguna),

Como ves no te deseo mal,
esto son las letras etéreas del día después,
además, los “espero” casi nunca se convierten en realidad palpable y si el azar juega contigo y encuentras lo mismo que tú me diste a mi,
no te preocupes,
al final uno aprende y sabe dónde el amor nunca debe llamar dos veces.

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