Una tras otra

Aquella mirada a la que siguió una palabra,
esa palabra que fue para dar dos pasos,
los dos pasos a tres para ser uno,
el uno llevó a la ilusión con roce,
el roce, al disfrute en dirección única,
lo único, a la satisfacción de haberlo conseguido,
conseguirlo, a creer que tienes todo,
el todo, al ¡coño, esto está hecho¡
el hecho, a pensar en acomodarse,
la comodidad, a cuidarlo poco,
el descuido, a la apología del mínimo esfuerzo,
el mínimo, a que no merezca la lucha,
no luchar, a jugar con la brújula que lleva al camino fácil,
el camino fácil, al aquí no hay salida,

y de nuevo vuelves a las miradas,
pero a otro lado,
al silencio que se come palabras,
a los dos pasos,
en sentido en contrario,
a buscar una mirada,
pero distinta,

y vuelta a empezar,
qué pena joder,
que este final lleve siempre de apellido
¡cobarde! .

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