Carta a un suficiente

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Band of Horses. Monster

Algunos días una no recuerda como se llora,  

hace de su corazón un avión de papel y lo lanza en busca de un SUFICIENTE con que  aprobar la asignatura que durante los últimos doscientos y pico (puñales) días se ha hartado de llover atropelladamente disfrazada de velado desprecio,  

superada la teoría puedes llegar a la práctica como premio que la razón te tira a la cara y ahí te deja,
frente a frente con esa jodida moraleja del aprendizaje que una lleva suspendiendo desde que empezó en esto de la vida, en esto de la razón,

hoy la perspectiva saca de la sombra razones lanzando los sentimientos al rincón de castigo por rebeldía y dice que no tienes ni puñetera idea,

¡qué cantidad de cosas es capaz de creerse una sin que sea cierto!…

Posiblemente alguien más se haya levantado un día creyéndose importante para alguien y sin ni siquiera mirar al otro, haya descubierto la magia de lo fácil que resulta para algún fenómeno extraño chasquear los dedos y hacerte desaparecer.

Lo creía sinceramente,

fui ese lunes ignorado que se cree sábado, o peor que se cree la alguien de diario y de 365, para sorprenderse intentando entender como un querido amigo usa la puerta falsa de los amantes para huir envuelto en capas de algún tipo de sentimiento difícil de entender en esa resaca de vacío,

la intuición intenta apostdatar algo y  se deslumbra con un  “te equivocaste” pensando que dos seres entre tanta coincidencia no podían ser distintos,

amiga sin serlo,

como ese imaginario que nunca llega a saber lo importante que fue su amistad porque realmente no existe,

amigo sin serlo, amante del cuidado del que nunca te ha amado,

despertando de una fantasía desnuda en una sala atiborrada de gente gritando te lo advertimos,

no se tira de de la mano de suposiciones no confirmadas como protagonistas de una historia hecha a la medida de los sueños de otro,

no se buscan fórmulas para evitar el abismo en que se cae otro,

no se intentan tender puentes bajo bombardeos de excusas que fulminan cualquier esperanza de llegar a su lado,

lo entiendo, ahora sí,

mi misión se cumplió cuando te viste arriba y tu silencio tejió las redes de la indiferencia con las que me hiciste saber lo que nunca me dijiste,

el mundo se cayó a mis pies para pasar a ser el mio arrastrando las consecuencias de un “extraño”.

Escribo en el presente lo que ni siquiera fue pasado para creer en lo de siempre,

las cosas hay que hacerlas cuando se sienten y sintiéndolas, sin esperar respuesta coherente,

porque seamos sinceros, sean maldades o bondades,

uno tiene capacidad para elegir y la elección en este caso fue mía sabiendo que jugando los egos en primera línea el partido me lo iban a ganar por goleada.

Me quedo una cajita con pequeños instantes que he seleccionado de entre todos los buenos cuando creí en algo mutuo que se quedó en individual,

no sé lo que es odiar y menos a ese trocito de mi que se llevó alguien que de verdad quise,

hoy el dolor es ya recuerdo difuso que decidí dejar a un lado por el placer de vencerlo,

y tus restos son dos letras…

fuiste de mi hogar, de los míos, de los mejores, aunque yo nunca fuera un más que elemento extraño en los tuyos,

un feo lunes creyéndose cualquier otro día de la semana importante para ti. .

@situmiradanomiente

2 comentarios en “Carta a un suficiente

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